texto completo tomado de RADIO VATICANO
¡Queridos hermanos y hermanas!
Los domingos pasados hemos meditado el discurso sobre el
«pan de la vida», que Jesús pronunció en la sinagoga de Cafarnaúm luego de
haber saciado miles de personas con cinco panes y dos peces. Hoy, el Evangelio
presenta la reacción de los discípulos a aquel discurso, una reacción que el
mismo Cristo provoca conscientemente. Ante todo, el evangelista Juan – que
estaba presente junto a los otros Apóstoles – refiriere que «desde aquel
momento muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo»
(Jn 6,66). ¿Por qué? Porque no creyeron en las palabras de Jesús que decía: Yo
soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente
(cfr Jn 6,51.54). Para ellos esta revelación permanecía incomprensible, porque
la entendían solo en sentido material, mientras en aquellas palabras estaba
preanunciado el misterio pascual de Jesús, en el que Él se ha donado a si mismo
para la salvación del mundo.

