Alocución
previa al rezo mariano:
Queridos
hermanos y hermanas:
El
Evangelio de este tercer domingo de Cuaresma refiere – en la redacción de San
Juan- el célebre episodio de Jesús que expulsa del templo de Jerusalén los
vendedores de animales y a los cambistas (Jn 2,13-25). El hecho, reportado por
todos los Evangelistas, sucede en proximidad de la fiesta de Pascua y despertó
gran impresión sea entre la multitud y en los discípulos. ¿Cómo debemos
interpretar este gesto de Jesús? Antes que nada va notado que no provocó alguna
represión por parte de los tutores del orden público, porque fue visto como una
típica acción profética: los profetas –en efecto- en nombre de Dios,
denunciaban con frecuencia abusos, y lo hacían a veces con gestos simbólicos.
El problema, si acaso, era su autoridad. Por eso los Judíos pidieron a Jesús
"¿Qué signo nos das para obrar así?" (Jn 2,18), demuéstranos que
actúas verdaderamente en nombre de Dios.