texto completo (palabras del Santo Padre durante el rezo del Angelus), tomado de RADIO VATICANO
Queridos hermanos y hermanas,
celebramos con alegría la solemnidad de los Santos Pedro y
Pablo, una fiesta que acompaña la historia bimilenaria del pueblo cristiano. Se
les llama pilares de la Iglesia naciente. Testigos de la fe, que han ampliado
el Reino de Dios con sus distintos dones y según el ejemplo del Divino Maestro,
han sellado con su sangre su predicación evangélica. Su martirio es signo de la
unidad de la Iglesia, como dice San Agustín: "Un solo día es consagrado
para la celebración de la fiesta de los dos apóstoles. Pero también ellos dos
eran una sola cosa. A pesar que su martirio tuvo lugar en días diferentes, eran
una sola cosa. Pedro fue en primero, Pablo le siguió"(Sermón 295, 8: PL
38, 1352).


